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Guía de abonado del olivar

Cuándo abonar, cómo interpretar un análisis, qué cambia entre secano y riego, y cómo reconocer las carencias en la hoja.

Primero, saber qué le falta

Abonar sin datos suele acabar en gastar de más en un nutriente y quedarse corto en otro. Tres fuentes de información se complementan.

Análisis de hoja

Es la referencia para conocer el estado del olivo. La muestra se suele tomar en julio, de hojas del brote del año.

Análisis de suelo

Informa de la textura, la caliza, el pH y la materia orgánica. No hace falta repetirlo cada año.

Estudio visual

Vemos sobre el terreno el vigor, el color de la hoja y la carga de fruto. Pídenos el tuyo.

Cómo tomar una muestra de hoja

  1. Toma la muestra en julio, cuando el brote deja de crecer.
  2. Elige una zona homogénea. Si hay parcelas o variedades muy distintas, haz una muestra de cada una.
  3. Recorre unos 25 árboles y coge hojas de todos los lados de la copa, a la altura de la mano.
  4. Coge hojas sanas y completas de la parte media de los brotes del año, unas 100 en total.
  5. Guárdalas en una bolsa de papel, identifícala y llévala cuanto antes al laboratorio.

Evita coger hojas justo después de un tratamiento foliar: el resultado puede salir alterado.

Valores de referencia en hoja

NutrienteCarencia por debajo deNivel adecuado
Nitrógeno (N)1,4 %1,5 – 2,0 %
Fósforo (P)0,05 %0,1 – 0,3 %
Potasio (K)0,4 %Más de 0,8 %
Boro (B)14 ppm19 – 150 ppm

Valores orientativos de hojas tomadas en julio. Cada laboratorio puede usar sus propios rangos, y hay que interpretarlos junto con la cosecha y el agua disponible.

Calendario orientativo

Las fechas cambian con la zona, el año y el agua disponible.

MomentoQué se plantea
Otoño e inviernoAbonos de fondo con fósforo y potasio, aprovechando las lluvias.
Final del inviernoPrimer aporte de nitrógeno, antes de que arranque la brotación.
Antes de la floraciónAplicación foliar de boro, si hay riesgo de carencia.
PrimaveraEn riego, nitrógeno repartido en varias veces. En secano, solo si la lluvia acompaña.
VeranoAnálisis de hoja en julio. En riego, más potasio durante el engorde del fruto.

Olivar de secano

El agua limita lo que el árbol puede aprovechar. Conviene ajustar el abono a la cosecha que se espera de forma realista y aplicar el abono sólido antes de un periodo de lluvia.

La carencia de potasio es frecuente en secano, porque la falta de agua dificulta su absorción. En esos casos, la aplicación foliar puede ser un buen complemento.

Olivar de riego

La fertirrigación permite repartir el abono en muchas dosis pequeñas y poner los nutrientes donde están las raíces activas. Se aprovecha mejor y se pierde menos.

Hacen falta abonos solubles y compatibles entre sí. Si mezclas varios en el tanque, compruébalo antes.

Carencias que se ven en el campo

Los síntomas orientan, pero pueden confundirse entre sí o con otros problemas. Confírmalos con un análisis de hoja antes de corregir.

Ilustración: hoja sana

Hoja sana

Verde oscuro por el haz, uniforme, con el nervio central bien marcado y la punta entera.

Te sirve de referencia para comparar.

Ilustración: falta de nitrógeno

Falta de nitrógeno

Toda la hoja está de color verde pálido o amarillento, y los brotes son cortos, con poco vigor.

Se nota primero en las hojas viejas.

Ilustración: falta de potasio

Falta de potasio

La punta de la hoja amarillea y se seca, y aumenta la caída de hoja.

Frecuente en secano y en años sin lluvia.

Ilustración: falta de hierro

Falta de hierro

Las hojas jóvenes se ponen amarillas, pero los nervios siguen verdes. Es la clorosis férrica.

Típica de suelos muy calizos o encharcados.

Ilustración: falta de magnesio

Falta de magnesio

Amarilleo que avanza hacia la punta en las hojas más viejas, mientras la base sigue verde.

Más probable en suelos ácidos o ligeros.

Ilustración: falta de boro

Falta de boro

Mal cuajado y aceitunas deformes, con el extremo hundido: la conocida «cara de mono». A la izquierda, un fruto normal.

Más frecuente en suelos calizos.

Los dibujos son ilustraciones orientativas, no fotografías.

Cuánto abonar

La idea de partida es reponer lo que se lleva la cosecha y lo que necesita el árbol para crecer. Por eso, un olivar joven, uno en plena producción y uno de secano con poca agua no necesitan lo mismo.

El análisis de hoja afina la decisión: si un nutriente ya está en un nivel adecuado, puede bastar con mantenerlo y dedicar el dinero a lo que realmente falta.

Ejemplo de cálculo: si te recomiendan 60 kg de N por hectárea y tienes 100 olivos por hectárea, con un 20-6-10 son 300 kg de abono por hectárea, unos 3 kg por árbol. La cifra de 60 kg es solo un ejemplo.

Cómo leer la etiqueta de un abono

El suelo también cuenta

Un suelo con más materia orgánica retiene mejor el agua y los nutrientes. En el olivar, hay tres aliados a mano:

  • Restos de poda triturados: devuelven materia orgánica al suelo, siempre que el árbol no tenga enfermedades que se puedan propagar con ellos.
  • Cubiertas vegetales: protegen frente a la erosión y mejoran la entrada de agua, si se controlan a tiempo para que no compitan con el olivo.
  • Enmiendas compostadas: aportan materia orgánica y algo de nutrientes. Ten en cuenta su contenido al planificar el abonado.

Errores frecuentes al abonar

Repetir lo de siempre

Echar la misma fórmula todos los años, sin análisis, puede acumular unos nutrientes y dejar otros cortos.

Echar todo el nitrógeno de golpe

Una sola aplicación grande se pierde con más facilidad. Si se puede, es mejor repartirla.

Dejar la urea al sol

Sin lluvia ni incorporación al suelo, parte del nitrógeno ureico se pierde como gas.

Abonar pegado al tronco

Las raíces que absorben están repartidas bajo la copa. Conviene distribuir el abono por esa zona.

Olvidar el potasio

Mirar solo el nitrógeno es habitual, pero el potasio influye en el fruto y en cómo aguanta el árbol la falta de agua.

Confundir síntomas

Una hoja amarilla puede venir del suelo, del agua o de una enfermedad. Antes de comprar abono, conviene saber la causa.

Preguntas sobre el abonado

¿Hay que abonar todos los años?

Depende de la cosecha, de las reservas del suelo y del análisis de hoja. Lo razonable es reponer lo que el olivo se lleva y corregir las carencias que se detecten.

¿Qué diferencia hay entre el sulfato amónico y la urea?

La urea tiene más nitrógeno por kilo (46 %) y el sulfato amónico menos (21 %), pero este último aporta además azufre y tiene una reacción ácida que puede interesar en suelos calizos.

¿Abono al suelo o foliar?

El abonado al suelo es la base. El foliar sirve para corregir con rapidez o para complementar en momentos concretos, sobre todo con boro, potasio y otros nutrientes que cuesta absorber por la raíz.

¿Cuándo se nota la falta de agua en el abonado?

En secano, si no llueve después de abonar, el abono se aprovecha mal. Por eso conviene mirar la previsión y no adelantar la aplicación sin motivo.

¿Un olivo joven se abona igual que uno adulto?

No. El joven necesita menos cantidad, repartida cerca de sus raíces y orientada al crecimiento. El adulto se ajusta a la cosecha.

¿Hay normas sobre el abonado?

Sí. Hay reglas sobre la nutrición de los suelos agrarios y límites específicos en las zonas vulnerables a nitratos. Pregúntanos qué te afecta según tu parcela.

Información general y orientativa. Para tu suelo y tu cultivo concretos, consúltanos y sigue siempre la etiqueta del producto.

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